domingo, 28 de agosto de 2011

3 de Septiembre de 2011

No sé ni cómo saco energía para escribir. Me he despertado a las once y media, porque Matt se ha subido a la cama y se ha tirado encima de mí. Imagínate cómo se siente una debajo de todos los kilos de un perro lobo checoslovaco de tres años. Entre gruñidos suyos y risas mías, he conseguido echarlo a un lado. Me he levantado y en la cocina he encontrado una nota de mamá. Ponía que volvería el martes. Tres días para mí sola. Guau y guay. Después de desayunar, me he duchado, he bajado al perro y me he vuelto a duchar. Hace mucho calor aquí. Luego he encendido el Tuenti (¡Ya tengo Internet!), el cual estaba lleno de cosas. Busqué a las chicas del instituto y las agregué. La primera en aceptarme fue Tatiana, y me pasó una página web muy absurda. Es de un gato que caga arcoíris y no para de cantar “Nyan nyan nyan nyan nyan”. Me ha encantado. No he parado de escucharlo en todo el día. Mientras comía unos macarrones con chorizo, tomate y queso gratinado que me han salido riquísimos, me ha llamado Tatiana. Resulta que hoy era el cumple de dos amigos suyos, Andrea y Jonathan, y a estos no les importaba que yo fuese. Como no les conocía, no les he podido llevar regalo, pero ya sé que comprarles a cada uno. El cumple era un picnic en el Parc De L’Est, y, como no quería dejarle solo, me he llevado a Matt. Una chica llamada Keiko se ha enamorado de él. Lo cierto es que he conocido a gente muy interesante y divertida. Dos chicas llevaban el pelo verde, cosa que me ha hecho mucha gracia, pero de la buena. Ambas me han caído genial. También me han comparado con Aurora, La Bella Durmiente. Cuando me lo han dicho he llorado de la risa, porque siempre me comparan con ese dibujo animado. Resulta que Keiko está saliendo con una chica llamada Lluna, y es majísima. Tenemos mucho en común Lluna y yo. No se lo pienso decir a mamá, pero me gusta vivir aquí. Hemos jugado a todo: el hombrelobo acuático (he acabado chipiada), me he puesto a imitar a Estela Reynolds, al jungle speed (creo que era así) y a hacer el tonto.  Por la noche hemos cenado en el Burger King, pero fuera, por Matt. Les daba pena dejarlo “Falone”. Después, hace media horita, nos hemos ido cada uno a su casa. Y ahora estoy tirada en el sofá, viendo Aquí No Hay Quien Viva, a punto de irme a dormir. Apago ya por hoy. Buenas noches, portátil.

PD: Me gusta esto de escribir un diario en el ordenador. 

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